Colectivo – «La Triada ancestral o sagrada»

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Laura López Estupiñan
(1987. Actualmente vive en Duitama)

Antropóloga de la Universidad del Cauca. Magister en Arqueología Sudamericana de la Universidad Nacional de Trujillo y Université de Rennes. Coordinadora del Museo Arqueológico de Tunja y Docente de la Escuela de Ciencias Sociales de la UPTC. Le interesan las sociedades prehispánicas, las relaciones de las culturas contemporáneas con el paisaje, el ambiente y el patrimonio arqueológico. Es investigadora en etnobotánica, arte rupestre, etnoarqueología, arqueología pública y conflictos ambientales.

María Elena Villamil
(1954. Actualmente vive en bogotá)

Es cocinera de profesión con experiencia de más 40 años y técnico en agricultura urbana por el SENA con experiencia de 11 años. Ha obtenido reconocimientos y reportajes de
algunos medios de comunicación visual y escrita tales como Canal1, canal RCN, City Tv, diario el Espectador, Revista Semana, Revista Dinners, y El Tiempo. Ha apoyado y fortalecido proyectos con el Jardín Botánico de Bogotá, varias universidades, artistas y entidades gubernamentales. Reside en la ciudad de Bogotá.

María Buenaventura
(1974. Actualmente vive en Bogotá)

Es magíster en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colombia, graduada en Filosofía de la Universidad de Los Andes, y con estudios de creación escénica en la Escuela Internacional de Teatro Jacques Lecoq de París, Francia. Su obra, una mezcla de oficios y saberes, como la cocina, la escritura, la instalación y la historia, han merecido diferentes premios y se expone a nivel nacional e internacional. Su investigación y talleres en torno a la comida llevan ya doce años trabajando con organizaciones, campesinos, cocineros, custodios de semillas y explorando alimentos olvidados del altiplano cundiboyacense como el Pez Capitán, las variedades de cultivos o los rastros de la avanzada colonizadora: la llegada a estas tierras de las vacas, cerdos y gallinas o las palabras de un nuevo comensal ante una papa, un aguacate o una piña.

Edgar Hernán Lara García
(1985. Actualmente vive en Bogotá)

Es ingeniero forestal de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, amante de las artes plásticas, apasionado por la etnobotánica y la agricultura urbana. Cree en la interdisciplinariedad como forma pedagógica y de expresión artística. Está interesado en difundir el cultivo de alimentos en las ciudades con manejo agroecológico para el autoconsumo y el emprendimiento como detonantes del empoderamiento de la seguridad alimentaria. Interpreta las huertas urbanas como un sistema de producción de alimentos en el que se teje la sociedad y confluyen prácticas tradicionales y ancestrales.

Javier Morales Casas
(1993. Actualmente vive en Bogotá)

Artista multidisciplinario de Ibagué. Investiga creando. En sus procesos creativos encuentra el acto de observación como un detonante de nuevas realidades. Le gusta pintar, escribir, inventar historias, cocinar, caminar, estar cerca a cuerpos de agua, le gusta no hacer nada, también divaga mucho. Se plantea su existencia como un proceso circunstancial un tanto singular, al parecer, piensa que ser zurdo le permite construir su versión de lo real de una forma un tanto alterna. Le gustan los animales, las plantas y el
retrato en la pintura. Se interesa en la autogestión, y va de un lugar a otro planteándose procesos y rutas que están vinculadas directamente con su intuición. Pintar y comer lo hacen feliz. Es Maestro en Artes visuales de la Pontificia Universidad Javeriana, su trabajo de grado “Atlas universal del tiempo – espacio” fue meritorio. Se interesa en el trabajo con comunidades vulnerables. Le gusta viajar.

Natalia Garzón Lombana
(1993. Actualmente vive en Sopó)

Es estudiante de Artes Visuales de la Pontificia Universidad Javeriana y una aficionada a la cocina. Le interesan los alimentos, el cocinar y la cocina en relación con las construcciones de identidades. Actualmente reside en Sopó.

 

«La Triada ancestral o sagrada»

Durante la mesa de trabajo decidimos hacer un objeto en común a partir de la unión de nuestras propuestas. Fueron proyectos que tenían varias coincidencias: el interés por el ciclo de los alimentos; sus transformaciones; la fascina- ción por las semillas; la arqueología y la historia viva; las tecnologías de cultivo de los pueblos de este altiplano, y una preocupación por la conservación de los tubérculos, granos, cereales y en general, las plantas culturales. El propósito de hacerlo en colaboración comenzaba con el
reto de ponernos de acuerdo para utilizar mejor nuestro espacio. Igualmente nos servía para nutrir y ampliar nuestras propuestas. Así, creamos un mantel que es al mismo tiempo saco de granos, contenedor de semillas, instructivo de abono orgánico y que incluye un pequeño recetario anexo, con historias cortas, experiencias y rece-
tas tomadas de nuestras cocinas. Todo en conjunto pone de manifiesto nuestras pasiones por estos temas, nuestros afectos y sentido de conservación, al igual que nuestra intención de compartir conocimientos y encontrar siempre espacios de colaboración y trabajo conjunto.